En qué hora vivimos

Recientemente he descubierto por internet que algunos extranjeros se sorprenden de que en España comamos y cenemos tan tarde, y de que tengamos la misma zona horaria que Alemania, Suecia y Chequia, en lugar de tener la del Reino Unido o Portugal.

En España a la mayoría de la gente le parece que reservar para cenar a las 22:30 es de lo más normal, y que puesto que Francia está al lado, y tiene la misma hora, ¿porqué la vamos a cambiar?

Revisando un poco la historia, en 1884 Greenwich fue elegido como primer meridiano en la Conferencia Internacional del Meridiano, siendo por tanto la primera zona horaria (GMT, Greenwich Mean Time, Hora Media de Greenwich), el resto de zonas sumarían o restarían horas respecto de esta. España debido a su localización (prácticamente toda la península está al Oeste de Greenwich, con lo que debería tener la misma hora o una anterior) eligió la misma zona horaria, igual que Portugal, Francia y Marruecos.

Unos 50 años después, Europa entra en guerra (la segunda guerra mundial), y Alemania invade Francia, Bélgica, Países Bajos y Luxemburgo, y les impone su horario (CET, Central European Time, Hora Central Europea), ya que todos los territorios ocupados por Alemania usaron esa zona horaria. En España, Franco decide usar el mismo horario, y lo adopta el 16 de Marzo de 1940 (link al BOE). También en 1940 el Reino Unido adoptó este horario, ya que era el mismo en prácticamente toda Europa (link en inglés).

La guerra acabó (1945), y algunas cosas se regularizaron un poco, Mónaco, Gibraltar y Andorra adoptaron el CET (ya que eran enclaves con una hora diferente), y el Reino Unido vuelve a su horario normal (el que tuvo desde el principio y tiene ahora), pero Francia y España (entre otros países) mantuvieron el horario modificado (el que tienen ahora).

Podría parecer que esto no tiene importancia, pero este cúmulo de situaciones hacen de España en país en el que amanece más tarde en términos horarios (en Galicia hay 3 horas de desfase en verano entre la hora real y la solar), lo que retrasa la mayoría de cosas que hacemos (comer, cenar, acostarnos), pero no la hora de empezar a trabajar (o al menos no en la misma proporción), como señala la doctora Nuria Chinchilla (directora del Centro Internacional Trabajo y Familia (ICWF) del IESE). Esto desemboca en jornadas laborales que se hacen interminables y es necesario partirlas, dificulta la conciliación laboral, y en la mayoría de los casos desemboca en una falta de productividad y motivación.

El pasado Octubre de 2012, en el VII Congreso Nacional por la Racionalización de los Horarios, se propuso no modificar la hora el 31 de marzo, para volver a quedarnos con el mismo horario que en Greenwich, esta medida no tendría coste, y nos permitiría ganar 1,5 horas al día para nosotros, según la doctora Chinchilla.

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